Christian, de Toledo al cielo 2016-11-08T14:12:00+00:00

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Christian, de Toledo al cielo

Su abuelo Ernesto le inculcó el amor por el deporte y le enseñó que la humildad y el coraje son valores imprescindibles para mejorar como persona. Toledano de Cabañas de la Sagra, Christian López tenía cinco años y ya practicaba ciclismo, tenis, fútbol y tenis de mesa. Hoy, con 26, completa su doctorado en Ciencias del Deporte en la Universidad de Castilla-La Mancha y aspira a ganar la carrera vertical a uno de los edificios más altos del mundo: el Empire State de Nueva York.

Entrena seis días por semana con un chaleco que pesa diez kilos, una disciplina que combina con natación, sesiones de fisioterapia, trabajo compensatorio en el ‘core’ y miembros superiores y una dieta rica en proteínas y carbohidratos. Mientras se prepara para participar en las carreras verticales más relevantes del circuito mundial, desarrolla en el Hospital Severo Ochoa de Leganés distintos programas de intervención con ejercicio físico en pacientes obesos controlados que participan en entrenamientos de alta intensidad. Su investigación permitirá extrapolar a otros métodos de entrenamiento los resultados obtenidos a partir de analíticas de sangre o mediciones de la composición corporal.

En 2010, a punto de concluir su licenciatura en Ciencias del Deporte, un programa de televisión despertó el interés de Christian por las carreras verticales. Entonces era un atleta de 800 metros estancado en su rendimiento. Su afán por probar otras cosas y su espíritu de superación le llevaron a subir escaleras, logrando una progresión que en cinco años le ha hecho batir las marcas obtenidas en atletismo, una modalidad deportiva que practicaba desde los doce.

El 1 de mayo Christian coronó en Almere (Holanda) un edificio de 33 plantas; el 23 de este mes quedó quinto en la carrera vertical a la Torre Picasso de Madrid, con 44 plantas. Posteriormente participará en la carrera al Hotel Bali en Benidorm (Alicante), de 52 plantas, y al edificio Torrelaguna en El Ejido (Almería), con 30 plantas, cuya carrera ganó en junio de 2014

De la práctica deportiva ha aprendido que el afán de lucha, la superación y la autoconfianza pueden trasladarse a cualquier obstáculo que presente la vida, “porque hay muchas circunstancias que no podemos cambiar, pero sí podemos cambiar el tipo de pensamiento que introducimos a cada segundo”, un planteamiento que considera exportable a la vida universitaria.

De su paso por la Universidad de Castilla-La Mancha y desde su triple condición de estudiante de grado, máster y doctorado, Christian destaca la elevada cualificación del profesorado, el trato humano, el compañerismo y un equipamiento de última generación que le permite cuantificar su entrenamiento y mejorar el rendimiento en este tipo de carreras.

Por eso anima a elegir esta Universidad, su plataforma de lanzamiento hacia los 1.500 peldaños que, a medio plazo, escalará en la Gran Manzana.

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